2.9.09

Guardería

Hoy ha sido el primer día de guardería de Ulises. Iba equipado con su mochila en la que había una botellita de agua con pitorro, su vaso y una muda completa.

Finalmente le han puesto en el grupo de los bebés, pues aún es un poco pronto para integrarse con las actividades de los niños de dos años, pero sospecho que no durará mucho con los pequeños.

A las nueve de la mañana mamá ha dejado a Ulises en la guardería sin que haya habido llanto ni pena, pues un espacio amplio para jugar no es algo que merezca derramar lágrimas. Allí ha estado hasta la una y media, momento en que sí estaba sumido en lágrimas porque no quería comer. Lo cierto es que Ulises es un tanto especial para las comidas, lo mismo se lo come todo que se salta una comida alegremente (en cualquier caso luego en casa ha comido algo de jamón york y queso fresco).

Al ser el primer día las profesoras se tienen que familiarizar con los niños, así que les han identificado usando el clásico (pero efectivo) método del bolígrafo, escribiendo el nombre de cada niño en la mano.



Lo único negativo es que el camino a la guardería es un tanto tortuoso (nada adaptado para carritos) y que al llegar a casa no funcionaba el ascensor, pero por lo demás todo ha transcurrido sin problemas y la vida la podemos seguir organizando de la misma forma que cuando contábamos con Esperanza, aunque ahora con un proyecto pedagógico de por medio.

1.9.09

Primeros pasos

Tras la vuelta de las vacaciones y la adaptación a la nueva rutina llega el momento de reabrir definitivamente el diario de Ulises. En las próximos días se irán alternando las entradas que recuerdan lo acontecido en verano con las que presentan los cambios que se avecinan, pues sin ir más lejos hoy será el primer día de guardería de Ulises, lo que a buen seguro aporta muchas novedades.

Sin embargo el listón está alto, no niego las bondades de los avances pedagógicos y la socialización reglada, pero es que es innegable que unas semanas en familia, respirando el aire del campo y disfrutando de espacios abiertos es algo difícil de igualar.

Pero vamos por partes. El 13 de agosto, justo al cumplir once meses, Ulises arrancó a caminar rompiendo la barrera de los tres pasos:



Al par de días ya se manejaba con toda soltura y ya no hay quién le pare:

28.8.09

Cuatro paredes

Fin de las vacaciones, fin de la libertad de movimientos, el aire respirable y la buena compañía. En ese ambiente era fácil adivinar que se avecinaban cambios importantes, tanto física como intelectualmente.

A medida que vaya recopilando material iré desgranando los avances, que ya no son paso a paso sino en literales carreras. Sin embargo todo ellos se pueden identificar con el sonido de la primera palabra de Ulises más allá de los balbuceos para llamar a sus padres o para ilustrarnos con sus discursos socráticos y su "tai, tai, tai...". Esta vez la palabra tiene todo el sentido: "awa".

Esperemos que el hecho de meterle entre cuatro paredes de nuevo no le corte su capacidad de evolución, que en cualquier caso se verá reforzada con su inminente ingreso en la guardería.

12.8.09

Vacaciones

Cuando se publique este mensaje ya llevaremos unos días de vacaciones, y nos faltarán otros tantos.

Seguro que en esos días Ulises ha aprendido a andar con soltura, comerá muchas cosas nuevas y disfrutará de la familia.

Pero todo ello habrá que contarlo a la vuelta, hasta entonces echo colgaré el cartelito de "cerrado por vacaciones".

11.8.09

Dónde está esta gente

El cantajuegos sigue dejan absorto a Ulises (cada vez más) hasta tal punto que no tiene suficiente con ponerse a una cuarta de la tele, sino que quiere averiguar dónde está toda esa gente y esos niños que bailan.

Cuando empieza a verlos, y tras unos minutos, poco a poco Ulises se va desplazando lateralmente a lo largo del mueble para ubicarse justo en el lateral del televisor. En ese punto empieza a alternar el movimiento de su cabeza para mirar delante y detrás del televisor, intentado comprender cómo es posible que detrás no haya nadie.

En cualqueir caso tras unos minutos deja de inquitarle, pues al no encontrar respuesta prefier seguir disfrutando del programa.

10.8.09

Saltando barreras

Uno de los efectos secundarios más negativos de la evolución del décimo mes, ha sido aprender a saltarse los obstáculos que delimitaban la zona de exclusión.

El primero que se saltó fue el arcón del pasillo (el mismo que intentó atravesar por la técnica del butrón con la cabeza). Ulises se ubica en un lateral y poco a poco lo va empujando. Como no tiene un peso descomunal consigue moverlo lo suficiente como para hacerse un hueco y colarse.

El segundo que se saltó fue el sofá, pues es capaz de escalarlo, aunque le supone mucho esfuerzo y sólo lo consigue en contadas ocasiones, pues debe coincidir que se ubica exactamente en la esquina interior del cheslong para que su pierna se pueda apoyar correctamente.

El tercero, y más peligroso por la zona y el método, son las mesitas que evitan que se acerque al balcón. La técnica consiste en tenderse sobre la mesita y agarrarlas por el lado opuesto, para poco a poco y ir subiéndose hasta aterrizar de cabeza en el lado contrario.

Cada vez hay menos autonomía... de los padres, que a Ulises ya le va sobrando.

9.8.09

La encía, la fiebre y los velones

No ha vuelto a aparecer la fiebre, pero en ocasiones Ulises luce unos velones debajo de su nariz que indican que algo no va bien.

El pobre se agobia y rompe a llorar, tiene muchas dificultades para comer pero, sobre todo, parece molestarle la parte derecha de la boca, pues muerde las tetinas de los biberones aún sin tragar nada.

Desde luego los dientes superiores están apareciendo con bastante virulencia, y por cierto son enormes (con lo graciosos que están los inferiores).

8.8.09

Veintidos

Al fin se despejó el misterio: el número que calza Ulises es un 22.

Sin embargo esto tiene algunos matices: el pie derecho es ligeramente más ancho que el izquierdo, pero sobre todo hay que tener en cuenta que no es lo mismo poner unos zapatos con calcetines que sin calcetines. Es mucho más fácil con calcetines, pues de no llevarlos Ulises seguiría necesitando un número mayor.

6.8.09

El charco de babas

Desde hace un par de días Ulises está ligeramente resfraido, o al menos eso aparenta por tener alguna dificultad para respirar por los mocos, alguna décima de fiebre esporádica, desgana al comer y unas noches de perros (coincidimos en que no poder respirar resulta de lo más molesto).

Sin embargo hoy hemos recordado el tópico de que los bebés babean mucho cuando le salen los dientes, pues aunque los seis dientes actuales no provocaron ningún babeo significativo, hoy Ulises ha ido dejando auténticos charcos de babas allá por donde pasaba.

Tal es así que durante el par de horas de paseo vespertino ha empapapdo completamente su camiseta, pues parecía como si se hubiera volcado una botella de agua. Pero no era agua, tampoco sudor (la parte trasera estaba totalmente seca), sino un exagerado babeo que parece compensar todo el que no ha producido durante los mese anteriores.

5.8.09

Seis dientes

Hace tiempo que no hacía recuento dental: seis. Ya tenemos totalmente operativos los dos incisivos inferiores, y en progreso más que vidente los cuatro superiores (todos de golpe).