Ulises prefiere los coches, pero si todos están ocupados tampoco desprecia un paseo en submarino.
31.10.09
30.10.09
Camino de la guarde
Para intentar optimizar un poco ls idas y venidas, esta mañana hemos probado que sea yo el que lleve a Ulises a la guardería. Eso implica que entre más de una hora antes, pero el madrugón no es problema para Ulises, pues incluso antes de su hora ya estaba contándonos lo bien que había (salvo para tomar el biberón de la mañana ha pasado toda la noche en la cuna).
Una vez arreglados Ulises agarró su mochilita (ahí lleva su vaso de agua, el chupete y una muda completa) y salimos andando de casa, pues el carro no era necesario al ir en coche.
En pocos minutos nos plantamos en la calle de la guardería, donde aparcamos sin problema, llevé a Ulises en brazos hasta el portal y allí le puse en el suelo, le di su mochila y me siguió hasta el ascensor. Ambos esperamos pacientemente que el ascensor bajara, y al abrir la puerta Ulises entró de forma casi solemne. En ese momento no pude evitar recordar cuando mi abuelo me llevaba al colegio al ver a Ulises moviendo su bolsa.
Al llegar al piso de la guardería seguíamos caminando, le dirijí un poco los pasos, tocamos el timbre y nos abrieron la puerta.
Ulises seguía soriente, pero cuando Isabel (la directora de la guardería) le cogió la mano para que le acompañara Ulises hizo ademán de ir hacia dentro, pero al instante se giró y entre sollozos vino a abrazarse a mis piernas. Isabel, que a pesar de su juventud parece que está bien curtida en estas lides, le cogió en brazos y se lo llevó para dentro con presteza, mientras se escuchaban los llantos de Ulises alejándose.
Es muy poco habitual que Ulises llore al llegar a la guardería, aunque no lo es menos que lo lleve yo a tan tempranas horas.
El resto del día transcurrió con normalidad, entre risas sólo interrumpidas por unas muelas que siguen molestando al despuntar.
Una vez arreglados Ulises agarró su mochilita (ahí lleva su vaso de agua, el chupete y una muda completa) y salimos andando de casa, pues el carro no era necesario al ir en coche.
En pocos minutos nos plantamos en la calle de la guardería, donde aparcamos sin problema, llevé a Ulises en brazos hasta el portal y allí le puse en el suelo, le di su mochila y me siguió hasta el ascensor. Ambos esperamos pacientemente que el ascensor bajara, y al abrir la puerta Ulises entró de forma casi solemne. En ese momento no pude evitar recordar cuando mi abuelo me llevaba al colegio al ver a Ulises moviendo su bolsa.
Al llegar al piso de la guardería seguíamos caminando, le dirijí un poco los pasos, tocamos el timbre y nos abrieron la puerta.
Ulises seguía soriente, pero cuando Isabel (la directora de la guardería) le cogió la mano para que le acompañara Ulises hizo ademán de ir hacia dentro, pero al instante se giró y entre sollozos vino a abrazarse a mis piernas. Isabel, que a pesar de su juventud parece que está bien curtida en estas lides, le cogió en brazos y se lo llevó para dentro con presteza, mientras se escuchaban los llantos de Ulises alejándose.
Es muy poco habitual que Ulises llore al llegar a la guardería, aunque no lo es menos que lo lleve yo a tan tempranas horas.
El resto del día transcurrió con normalidad, entre risas sólo interrumpidas por unas muelas que siguen molestando al despuntar.
29.10.09
Lentejas bajo sospecha
Hoy han llamado de la guardería diciendo que Ulises ha vuelto a devolver. Él está de buen humor, ha merendado y cenado como si nada, por lo que no parece que sea un virus ni nada que le provoque debilidad. Así que ahora las sospechas recaen sobre las lentejas que Ulises come los jueves en la guardería.
La semana que viene estaremos atentos, pues si vuelve a tener la misma reacción se confirmaría que debe tener algún tipo de alergia, aunque es extraño que hasta hace un par de semanas no se haya manifestado.
La semana que viene estaremos atentos, pues si vuelve a tener la misma reacción se confirmaría que debe tener algún tipo de alergia, aunque es extraño que hasta hace un par de semanas no se haya manifestado.
28.10.09
Nuevos biberones
Con el paso del tiempo la preparación de los biberones se va llevando menos tiempo, en parte porque cada vez somos más hábiles pero, sobre todo, porque cada vez la prepapración de un biberón se asemeja a servirse un vaso de leche.
En el principio de los tiempos los biberones había que esterilizarlos (una vez fregados, obviamente), el agua hervirla, enfriarla, preparar las dosis de leche en polvo (dosis que iban cambiando a medida que avanzaban los meses) y mezclarlo todo.
Hace unos meses dejamos de hervir agua, pues cuando Ulises ya bebía agua mineral los biberones ya no tenía sentido que fueran de agua esterilizada (usamos Solán de Cabras por su bajo contenido en sales minerales, pero sobre todo porque es la que hay en casa).
El salto cualitativo que supuso dejar de hervir agua fue enorme, pues si las dosis de polvitos estaban listas, los biberones se preparaban en un momento.
La última evolución ha acontecido a partir de que Ulises cumplió un año, pues ya podía pasar a leche de fórmula "3", y casi de casualidad encontramos que Puleva la vende en tetrabrik (además también hay una variedad que incluye un suplemento de cereales). Por tanto ahora sólo hay que esterilizar los biberones, y realmente eso tampoco es necesario, pues al no haber polvitos no hay riesgo de que se queden grumos, peor lo seguimos ahciendo por costumbre.
Así que ahora el proceso es idéntico al de calentar un vaso de leche: del paquete al biberón y de ahí al microondas un minuto.
En el principio de los tiempos los biberones había que esterilizarlos (una vez fregados, obviamente), el agua hervirla, enfriarla, preparar las dosis de leche en polvo (dosis que iban cambiando a medida que avanzaban los meses) y mezclarlo todo.
Hace unos meses dejamos de hervir agua, pues cuando Ulises ya bebía agua mineral los biberones ya no tenía sentido que fueran de agua esterilizada (usamos Solán de Cabras por su bajo contenido en sales minerales, pero sobre todo porque es la que hay en casa).
El salto cualitativo que supuso dejar de hervir agua fue enorme, pues si las dosis de polvitos estaban listas, los biberones se preparaban en un momento.
La última evolución ha acontecido a partir de que Ulises cumplió un año, pues ya podía pasar a leche de fórmula "3", y casi de casualidad encontramos que Puleva la vende en tetrabrik (además también hay una variedad que incluye un suplemento de cereales). Por tanto ahora sólo hay que esterilizar los biberones, y realmente eso tampoco es necesario, pues al no haber polvitos no hay riesgo de que se queden grumos, peor lo seguimos ahciendo por costumbre.
Así que ahora el proceso es idéntico al de calentar un vaso de leche: del paquete al biberón y de ahí al microondas un minuto.
27.10.09
¡Mira que guapo soy!
Hace varios días comprobamos como, a la hora del baño, Ulises recobraba la actividad si tiene un espejo delante, y es que todo apunta a que en la guardería hacen actividades con el espejo.
Cada vez que le vestimos le ponemos en el suelo para que él se mire en el espejo. Ulises se sonríe y se gira para verse de lado. Desde luego está claro que ya se reconoce.
Pero el momento más divertido acontece cuando le estamos bañando, pues Ulises se pone de pie en la bañera y se mira desnudo mientras sonríe autocomplaciente, llegando incluso a levantar una pierna para admirarse hasta los dedos del pie. Luego se sienta, chapotea y repite la operación.
Desde luego falsa modestia no tiene.
Cada vez que le vestimos le ponemos en el suelo para que él se mire en el espejo. Ulises se sonríe y se gira para verse de lado. Desde luego está claro que ya se reconoce.
Pero el momento más divertido acontece cuando le estamos bañando, pues Ulises se pone de pie en la bañera y se mira desnudo mientras sonríe autocomplaciente, llegando incluso a levantar una pierna para admirarse hasta los dedos del pie. Luego se sienta, chapotea y repite la operación.
Desde luego falsa modestia no tiene.
25.10.09
Si no fuera por el cambio de hora y la muela...
La semana de vaivenes estomacales ya llega a su fin. Todos estamos perfectamente repuestos y Ulises sigue haciendo gala de su buen humor (hasta que le viene una rabieta) y de su energía.
El único pero que ha tenido este domingo ha sido el cambio de hora, pues han tocado diana de lo más tempranito (incluso más temprano que sin el cambio de hora), con lo que a estas horas ya vamos vagando cual almas en pena en busca de dejar todo en orden para irnos a la cama.
Ulises ya duerme plácidamente desde hace rato, en parte por el mencionado cambio de hora, en parte porque no para de moverse en todo el día (salvo la enorme siesta que se ha pegado, pero que no le ha durado mucho más de un par de horas antes de volver a estar cansado) y en parte porque una segunda muela está despuntando.
Entender a Ulises en su lenguaje es harto complicado, pero que le molesta la muela es evidente pues cuando no tiene el chupete a mano se mete un dedo en la boca, pero no para chuparlo sino para tocarse el punto exacto de la encía donde pronto aparecerá el segundo molar.
Mañana intentaremos volver a la rutina de la guardería, aunque la guardería no se ha acabado de convertir en una rutina con tantas interrupciones.
El único pero que ha tenido este domingo ha sido el cambio de hora, pues han tocado diana de lo más tempranito (incluso más temprano que sin el cambio de hora), con lo que a estas horas ya vamos vagando cual almas en pena en busca de dejar todo en orden para irnos a la cama.
Ulises ya duerme plácidamente desde hace rato, en parte por el mencionado cambio de hora, en parte porque no para de moverse en todo el día (salvo la enorme siesta que se ha pegado, pero que no le ha durado mucho más de un par de horas antes de volver a estar cansado) y en parte porque una segunda muela está despuntando.
Entender a Ulises en su lenguaje es harto complicado, pero que le molesta la muela es evidente pues cuando no tiene el chupete a mano se mete un dedo en la boca, pero no para chuparlo sino para tocarse el punto exacto de la encía donde pronto aparecerá el segundo molar.
Mañana intentaremos volver a la rutina de la guardería, aunque la guardería no se ha acabado de convertir en una rutina con tantas interrupciones.
23.10.09
Cuatro horas de tratamiento
Con el cuadro de vómitos que habíamos tenido, y la explosión líqueda que aún estaría por venir, llevé a Ulises a urgencias.
Parece que los caminos a urgencias le sientan bien a Ulises, pues suele dormirse y luego entra en la consulta con apariencia de estar más sano que una manzana.
Estrañamente no llegamos a esperar ni cinco minutos y nos atendió una amable pediatra que tras examinarle me dijo que lo mejor era darle suero poco a poco, y si en cuatro horas no devolvía pues darle algo de comer. Ulises salió de la consulta por su propio pie, no hay nada como un espacio amplio que caminar y descubrir.
En el camino a casa iba pidiendo agua, y buscaba su vaso en el carro, pero la pediatra insisitó en que nada de agua, sólo suministro de suero de forma progresiva.
Empezamos por una cucharadita, a los cinco minutos otra, a los cinco una grande... todo trnscurrí con normalidad hasta que llegó la explosión líquida. Se ve que el arroz del día anterior había provocado un tapón, y al disolverse se vació el líquiso acumulado en el intestino. El pañal se quedó colgando sospechosamente, pero era inevitable el desborde. Obviaré los detalles.
Tras el baño, más suero y muchas quejas por hambre, Ulises se durmió.
La noche transcurrió entre peticiones de biberón que se acallaban con biberones de suero, hasta que ya por la mañana desayunó papilla de arroz.
Ya todo parece haberse normalizado, aunque hemos seguido una dieta estricta a base de arroz, patata, suero y agua, hasta que esta noche le hemos dado un yogurt y medio biberón. Parece que el virus ya se ha despachado a gusto con todos los habitantes de la casa y ya se habrá ido a visitar a su próxima víctima (su tía, por citar un ejemplo).
Parece que los caminos a urgencias le sientan bien a Ulises, pues suele dormirse y luego entra en la consulta con apariencia de estar más sano que una manzana.
Estrañamente no llegamos a esperar ni cinco minutos y nos atendió una amable pediatra que tras examinarle me dijo que lo mejor era darle suero poco a poco, y si en cuatro horas no devolvía pues darle algo de comer. Ulises salió de la consulta por su propio pie, no hay nada como un espacio amplio que caminar y descubrir.
En el camino a casa iba pidiendo agua, y buscaba su vaso en el carro, pero la pediatra insisitó en que nada de agua, sólo suministro de suero de forma progresiva.
Empezamos por una cucharadita, a los cinco minutos otra, a los cinco una grande... todo trnscurrí con normalidad hasta que llegó la explosión líquida. Se ve que el arroz del día anterior había provocado un tapón, y al disolverse se vació el líquiso acumulado en el intestino. El pañal se quedó colgando sospechosamente, pero era inevitable el desborde. Obviaré los detalles.
Tras el baño, más suero y muchas quejas por hambre, Ulises se durmió.
La noche transcurrió entre peticiones de biberón que se acallaban con biberones de suero, hasta que ya por la mañana desayunó papilla de arroz.
Ya todo parece haberse normalizado, aunque hemos seguido una dieta estricta a base de arroz, patata, suero y agua, hasta que esta noche le hemos dado un yogurt y medio biberón. Parece que el virus ya se ha despachado a gusto con todos los habitantes de la casa y ya se habrá ido a visitar a su próxima víctima (su tía, por citar un ejemplo).
22.10.09
Virus en acción
Cuando parecía que todo se normalizaba, papá y mamá repuestos, Ulises ensuciando los pañales razonablemente... han llamado de la guardería diciendo que Ulises ha vomitado varias veces.
La pregunta ahora es si la causa radica en el bichejo que nos rondara los días pasados o en la leche que le hemos cambiado, pues tentados por la comodidad hemos pasado de la leche en polvo a una en brick.
A ver si la pediatra se moja ahora, pues el lunes dijo que si no había vomitado no había que hacer nada, que con darle cereales de arroz bastaba. Por cierto, además de la leche también hemos incorporado cereales de arroz, ¡cómo para dar con el origen del problema!
La pregunta ahora es si la causa radica en el bichejo que nos rondara los días pasados o en la leche que le hemos cambiado, pues tentados por la comodidad hemos pasado de la leche en polvo a una en brick.
A ver si la pediatra se moja ahora, pues el lunes dijo que si no había vomitado no había que hacer nada, que con darle cereales de arroz bastaba. Por cierto, además de la leche también hemos incorporado cereales de arroz, ¡cómo para dar con el origen del problema!
21.10.09
La siesta justa
Mantener horarios rigurosos es complicado habitualmente, por lo que con un niño de un año aún lo es más, sin embargo siempre hemos intentando mantener rutinas.
Sin embargo en las últimas semanas la rutina de las siestas diurnas se ha desmadrado, pasando de dormir mucho a apenas dormir nada, y ayer este último aspecto manifestó sus consecuencias.
Sin hacer nada especial en la guardería Ulises apenas durmió una hora, y por la tarde en casa apenas media hora. Cuando pasaban las siete y media de la tarde y recién llegado del paseo con sus tíos empezó a encadenar rabietas sin sentido, cuya única explicación es el cansancio que tenía.
Desde luego Ulises tiene auténtica pasión por tocar todo aquello que no se le permite tocar. De hecho algunas veces le hemos cedido los objetos que llamaban su atención (por ejemplo un teléfono móvil), pero en el momento que lo tiene ya no muestra interés. Por contra cuando no se le deja tocar algo muestra su enfado, que ayer alcanzó tintes dramáticos a tenor de los gritos, llantos y lagrimones que derramaba.
Normalmente las rabietas se le pasan en escasos segundos, pero en esta ocasión se prolongaban bastante. Las distracciones con juegos o música surtían un efecto temporal, hasta que ya optamos por empezar rutina de cena (además de sueño tenía bastante hambre), ducha y biberón. Cayó vencido por KO en el primer minuto tras acabar el biberón.
Sin embargo en las últimas semanas la rutina de las siestas diurnas se ha desmadrado, pasando de dormir mucho a apenas dormir nada, y ayer este último aspecto manifestó sus consecuencias.
Sin hacer nada especial en la guardería Ulises apenas durmió una hora, y por la tarde en casa apenas media hora. Cuando pasaban las siete y media de la tarde y recién llegado del paseo con sus tíos empezó a encadenar rabietas sin sentido, cuya única explicación es el cansancio que tenía.
Desde luego Ulises tiene auténtica pasión por tocar todo aquello que no se le permite tocar. De hecho algunas veces le hemos cedido los objetos que llamaban su atención (por ejemplo un teléfono móvil), pero en el momento que lo tiene ya no muestra interés. Por contra cuando no se le deja tocar algo muestra su enfado, que ayer alcanzó tintes dramáticos a tenor de los gritos, llantos y lagrimones que derramaba.
Normalmente las rabietas se le pasan en escasos segundos, pero en esta ocasión se prolongaban bastante. Las distracciones con juegos o música surtían un efecto temporal, hasta que ya optamos por empezar rutina de cena (además de sueño tenía bastante hambre), ducha y biberón. Cayó vencido por KO en el primer minuto tras acabar el biberón.
20.10.09
Si tú no comes yo tampoco
De nuevo una correlación, pero sin que se pueda definir una causa y un efecto inequívocamente.
Ayer recogí a Ulises de la guardería, y me dijeron que había comido bien, pero me entregaron su ropa en una bolsa diciéndome que había hecho "caca líquida" (la bolsa aún no ha sido abierta en espera de que se reduzca la actividad radioactiva). Ese fue el último efecto de una cadena de desarreglos intestinales que ha afectado a toda la familia.
Por la mañana mamá me escribió un SMS diciendo que algo le había sentado mal, y yo contesté que a mí también.
A duras penas ella consiguió llevar a Ulises a la guardería, y yo arrancar la jornada laboral. Pero en un par de horas estábamos los dos tirados en el sofá de casa.
Hicimos un intento de arrancar, pero al final volví a salir del trabajo para ir a por Ulises y tirar renqueando toda la tarde hasta que el equipo de rescate llegó a casa.
Los abuelos se hicieron cargo de Ulises, el único superviviente que a pesar de los pesares se mantenía en pie y dando batalla, manteniendo el buen humor en todo momento.
Ya parece que el temporal ha remitido, aunque Ulises va a hacer una visita al médico esta mañana, pues ya son varios los días en los que proliferan el uso de armas bacteriológicas.
Ayer recogí a Ulises de la guardería, y me dijeron que había comido bien, pero me entregaron su ropa en una bolsa diciéndome que había hecho "caca líquida" (la bolsa aún no ha sido abierta en espera de que se reduzca la actividad radioactiva). Ese fue el último efecto de una cadena de desarreglos intestinales que ha afectado a toda la familia.
Por la mañana mamá me escribió un SMS diciendo que algo le había sentado mal, y yo contesté que a mí también.
A duras penas ella consiguió llevar a Ulises a la guardería, y yo arrancar la jornada laboral. Pero en un par de horas estábamos los dos tirados en el sofá de casa.
Hicimos un intento de arrancar, pero al final volví a salir del trabajo para ir a por Ulises y tirar renqueando toda la tarde hasta que el equipo de rescate llegó a casa.
Los abuelos se hicieron cargo de Ulises, el único superviviente que a pesar de los pesares se mantenía en pie y dando batalla, manteniendo el buen humor en todo momento.
Ya parece que el temporal ha remitido, aunque Ulises va a hacer una visita al médico esta mañana, pues ya son varios los días en los que proliferan el uso de armas bacteriológicas.
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