13.7.10

Qué es España para ti

En esta casa no somos muy de sentimientos patrióticos. Y mira que tenemos países para elegir. O a lo mejor justamente por eso. El caso es que cualquier parrafada patriótica en la tele por ejemplo nosotros la acabamos con un "Gibraltar Ehpañó" a lo P. Tinto y una carcajada. Por eso no se nos ocurrió enseñarle a Ulises decir "España". No hay ninguna necesidad y además es difícil explicarle a un niño que no tiene ni dos años qué es un país.
Pero el niño lo aprendió sólo. Y de la mejor manera posible. Porque a ninguno se nos habría ocurrido una explicación mejor. Ayer, viendo la celebración de La Roja por la tele, apuntando con el dedo el autobús de la selección, Ulises dijo: "España"

12.7.10

El año que pasará a la historia

Yo nací un año que pasó desapercibido para la historia, pero todo el mundo recordará por mucho tiempo el año que nació Héctor, y cuando crezca le contaré cómo estaba en mis brazos cuando celebré que este año pasará a la historia.

4.7.10

Las moscas y demás animales de granja

Ulises es un niño de ciudad. Por eso el primer animal que conoció fue el perro. Rápidamente aprendió que los perros hacen "wau, wau". Cada vez que se cruzaba con un perro por la calle, le saludaba en el idioma perruno.

Pero un día se fijó en las gaviotas detrás de la ventana del dormitorio y empezó a decir "wau, wau". Obviamente Ulises pensaba que todos los animales hablaban igual. No es que fuera un tema de preocupación, pero pensé que es una pena que los niños hoy tienen tan poco contacto directo con los animales. Afortunadamente con la ayuda de los abuelos y gracias a sus tres agapornis Ulises aprendió que los pajaros hace "pio pio".

Un día esta primavera dejé la ventana abierta (¡por fin hacía calor!). Al volver con  Ulises de la guardería encontramos un grupito de 5-6 moscas dando vueltas por el salón. Ulises, entusiasmado: "Pio! Pio!"

Luego vino la canción de la granja de Pepito. Ulises esperaba pacientemente a que se llegue al perro para intervenir con su "wau, wau":



Finalmente la semana pasada, papá al volver de paseo dijo que Ulises ya sabe decir perfectamente cómo hace la vaca, cómo hace el gato, cómo hace el burro.

Es más, ahora los pájaros ya no se llaman "pio pio". Se llaman "caja'o".

Hector y Ulises

Psicomotricidad fina

24.5.10

Cambio de ritmo

Cuando hay más tareas por hacer de las que se pueden abarcar lo que hay que hacer es establecer prioridades, y eso ha tenido (y seguirá teniendo) consecuencias con el blog.

Más o menos la vida está organizada, pero no hay muchos huecos para respirar profundamente, así que los que hay es mejor dejarlos vacíos. Por ello la mochila de las obligaciones hay que descargarla, así que sin pretender dar la puntilla al blog sí que se quedará con actualizaciones muy esporádicas.

Sólo decir que Héctor está genial, con los típicos problemas de la edad (gases, más que otra cosa), pero engordando un montón (ya debe estar cerca de los 5 kg).

Mientras tanto Ulises ha pasado a una fase donde las cuestiones físicas son secundarias, dando paso a las preocupaciones por su evolución psicológica. Sus deseos, caprichos o necesidades son más complejas de atender adecuadamente, excepto cuando con voz lastimosa suplica "chupete", ese deseo es fácil de satisfacer.

Ambos nos hacen ver que lo físico lo resuelve un médico, lo psicológico no lo resuelve nadie.

Y en esas seguimos.

9.5.10

Mosquitos

Con estos cambios de temperatura es inevitable pillar algún enfriamiento, así que Ulises pasó una mala noche con una tos persistente (lo comenté hace algunos días). La cuestión es que para que le parara la tos tuve que abrir la ventana para que el aire fluyera.

Con el aire la tos se calmó, pero entraron los mosquitos de forma silenciosa e imprevista.

Por aquí los mosquitos no son especialmente voraces, quizás de forma ocasional amaneces con una pequeña hinchazón que se pasa en cuestión de minutos. Sin embargo a Ulises las marcas de las picaduras le duran días, muchos días.

Aquella mañana sólo el amaneció con algunas manchas en la piel, poca cosa. Nadie más había sido víctima de los molestos insectos.

Sin embargo, con el paso de los días, las manchas se le convierten en costras, y tras más de una semana las señales son muy notorias. Dentro de unos días ya no quedará rastro, pero no puedo evitar preguntarme si detrás de ellas se esconde algún tipo de alergia o simplemente es que su piel no está curtida para esas batallas.

8.5.10

Nuevo ombligo

Una vez se abandona el útero el cordóno umbilical (sus restos) se convierte en un apéndice un tanto desagradable, y los padres siempre estamos deseando que se caiga, pero con cierta inquietud a que esté secando bien dado su desagradable aspecto.

En el caso de Héctor, además, el cordón acababa en un ombligo que parecía muy alto, casi como una tubería a la que hay que enchufar una manguera.

Sin embargo ya hace unos días que los restos del cordón se secaron y se separaron del cuerpo... y la naturaleza ha hecho un buen trabajo haciendo que el ombligo se plegara sobre sí mismo y se cerrara perfectamente.

La consecuencia inmediata ha sido el primer baño de Héctor, pues no queríamos mojar los restos del cordón.

Para el baño hemos usado un cubo similar al que usamos para Ulises, pero en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, el de Héctor ha sido de estreno (el cubo de Ulises era prestado, y este ha sido regalado).

Y las primeras sensaciones con el baño han sido bastante positivas.