20.6.06

Hoy es un día...

...en el que el sol sale y se pondrá, como cualquier otro.

En el que la gente nacerá y morirá, y el resto seguiremos indiferentes ante ello.

En el que el despertador ha sonado a la misma hora de siempre, en el que tendré que pasar de puntillas por las horas de trabajo, sin hacer ruido y así no despertarme de la ilusión que soy yo quién controla el tiempo.

Y es que a fin de cuentas, cuando se gira en el nirvana, tranquilo y sin perturbaciones estridentes, un nuevo día es sólo una oportunidad de seguir viviendo una sensación de moderada felicidad.

Por tanto, carece de importancia que según el Papa Gregorio XIII hoy se cumpla un ciclo desde el día en que sucedió la insignificancia (muy importante para mí) en que mi madre me trajo a este mundo.

Supongo que esta celebración tiene sentido para hacer sentir especial a los niños y mayores, regalándoles un día de protagonismo como si hubieran realizado alguna hazaña importante que merezca agasajos. Pero al día siguiente se vuelve a la cruda realidad de la vulgaridad cotidiana.

Por eso prefiero disfrutar de esa vulgaridad, no romper mis tímpanos con ninguna estridencia y seuir celebrando de forma constante el "no cumpleaños", sin que nadie se entere, sin que haya felicitaciones de compromiso, sin que haya palmaditas forzadas.

Hoy es un día en el que seguiré prefieriendo un beso por cariño sincero a un tirón de orejas por tradición.

15.6.06

Mirarse al espejo

De pequeño me miraba en el espejo del cuarto de baño durante largo rato. Veía una cara de un niño feo, quería ser como John Travolta pero mi cara no volvía loca a las niñas. Tras unos minutos mi cara se empezaba a deformar, y siempre me preguntaba cómo sería cuando creciera.

Hoy en día el espejo del cuarto de baño no sirve para verme la cara, pues cuando estoy frente a él es para realizar alguna tarea muy específica (el afeitado principalmente) a unas horas en las que los párpados apenas se abren. Sin embargo el espejo del ascensor nos obliga a fijarnos en los pequeños detalles de nuestra cara, pues en los segundos del viaje no hay mucho más que hacer (o el espejo o ver pasar los números de los pisos).

Por fortuna no hay tiempo para ue la cara se deforme, pero ya veo la cara de persona mayor que deseaba de niño. No envidio aquella edad ni aquellas cara, por más imperfecciones que tenga la actual, pero me pregunto qué pensaría aquel niño si me viera ahora. Sólo estoy seguro que seguiría prefiriendo la de John Travolta.

12.6.06

La firma que nos identifica

Estos días se ven en la tele a muchos futbolistas que le firma autógrafos a niños (y no tan niños) con motivo de la densidad de jugadores que hay por obra del mundial.

Cuando los veo firmar supongo que no lo harán con la misma firma con la que rubrican sus contratos, pues un autógrafo en mal sitio podría suponer mucho dinero (a no ser que firmen con sangre).

Por tanto es de suponer que los autografiadores tienen dos firmas, y ambas diseñadas con algo de meditación. Como la de los notarios, que una firma que ocupa medio folio no se le ocurre a uno de la noche a la mañana (habrá algún tema en notarías que cuente cómo hacer una firma pareciendo que se está pintando un Miró).

Y eso me hace dudar de si mi firma no tendría que estar un poco más cuidada, si quizás la que uso para firmar los (el) contratos (contrato) millonarios (en falsas esperanzas) debería ser un poco más elaborada que el garabato que uso para firmar el correo certificado.

Y es que hay quién le saca la personalidad a uno por la firma, y yo me pregunto ¿me sacaría a mí la personalidad de cuando tenía doce años? Pues es a esa edad cuando, tras mucha meditación, elaboré una firma.

La meditación fue tal que así:
(Mamá) - Recuerda que mañana vamos a comisaría para sacarte el DNI, que si no te pueden dar el graduado.
(Bachillerito) - Sí mamá.
- ¿Has pensado ya la firma que vas a poner?

Uy, a las once de la noche me puse a hacer garabatos (algo así como escritura automática, por el sueño que tenía) y al que se repitió dos veces se la otorgué. Lo practiqué un puñado de veces y ¡voilá! ya tengo firma.

Hay quién se la cambia cuando madura. Yo sólo le añadí una línea debajo para poder escribir dedicatorias a mis fans (dejo el espacio justo para escribir "con cariño" o "para fulanita")... y no sé yo si esto significa haber madurado mucho desde entonces.

8.6.06

48:46

A veces, cada vez menos, escribo mensajes con algo de contenido, o en lo que cuento alguna reflexión (de esa trascendentes para la humanidad), pero como esto no deja de ser un diario (ya casi semanario) donde puedo registrar algunos hitos que me gustaría recordar voy a continuar con la anotación de nuevos registros deportivos (todos ellos records mundiales, por supuesto).

Hace unos días iba a haber escrito con una nueva marca para los 10 Km, que los pude despachar en 49:26. Sin embargo, entre la escasa actividad del blog y que esa no era la mejor marca del mundo mundial (en concreto era la segunda) pues lo dejé pasar.

Pero ayer llegó la hazaña de la que dejo constancia: 48:46

Me encontré físicamente bien, y el entrenamiento callejero de las últimas semanas ha fortalecido las piernas, lo que me permitió llevar buen ritmo a pesar de llevar la respiración al límite. El resultado fue rebajar en 24 segundos la anterior mejor marca.

Como parte de ese entrenamiento estuvo el conseguir mantener dos horas de carrera continua. Mi intención es llegar a los 20 Km (ya tengo nuevo reto), pero me quedé en 16 Km, con un dolor de piernas y de caderas (primera vez que me duelen las caderas) del que me costó varias horas recuperarme, y es que los botecitos del trote cochinero con el que acabé el último tramo no es que sean de lo mejor para los huesos.

En definitiva, que ya tengo una marca que se me antoja casi insuperable, pero tengo un nuevo reto para intentar alcanzar el año que viene.

PD: Sí, sí, ya sé que esto v aa emocionar muchísimo a mi escasa, pero selecta, audiencia, pero es que a mí me sigue haciendo ilusión correr 10 Km.

5.6.06

Entrar en la clínica de House...

...es sinónimo de salir con la espalda hecha un queso gruyere. Creo que, de momento, el 100% de los pacientes que entran salen con la punción lumbar correspondiente, o con la tentativa de hacérsela (lo que es peor). ¿Cuántos capítulos aguantará la estadística?

Creo que hay tantas probabilidades de salir sin pinchazo como de encontrar una película de Hollywood en la que algún personaje no suelte la frase "cuando era niño...". Y es que no hay nada como echarle la culpa a los traumas infantiles para eximinirnos de toda culpa.

30.5.06

Rompiendo la rutina

En varias ocasiones he hablado de las tareas cotidianas que hacemos por rutina, así como de la repetición casi exacta de esa rutina. Por ejemplo limpiarse los dientes, ponerse los calcetines, lavarse las manos por la mañana... todo ello lo repetimos milimétricamente de forma automática.

Sin embargo hay veces que esa rutina se rompe sin esperarlo, ¿cuál es la causa?

Llevo unos años que, de forma irregular, voy al mismo gimnasio, usando la misma taquilla, y cambiándome de ropa con el mismo hábito. En esa rutina siempre me quito y cuelgo el pantalón con el cinturón puesto. Sin embargo ayer me saqué el cinturón, lo enrollé y lo guardé en un compartimento de la bolsa de deporte, todo ello sin quitarme el pantalón, cosa a la que procedí a continuación siguiendo el procedimiento rutinario.

Del cambio no me di cuenta hasta que, finalizado el ejercicio y la posterior ducha, me fui a poner el pantalón y me encontré (al ir a abrochármelo) que no tenía el cinturón puesto.

¿Habré sido poseído por el espíritu de Dan Brown?

29.5.06

¡Al rico cargo de piña, para el niño y la niña!

Hacía tiempo que no vivía situaciones tan pecualiares como la que hoy me ha acontecido en esta empresa en la que desarrollo mi trabajo.

Lo cierto es que hace tiempo que he llegado al convencimiento que todas las empresas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, así como un sinfín de particularidades que hacen que a mucha gente les compensen unas u otras. Por tanto esto no es ni bueno ni malo, sino la salsa del estofado en el que se acaban convirtiendo todas las empresas con más de dos empleados.

Dado que la empresa crece se intenta organizar la forma de trabajar, y no sólo con procedimientos que nos permiten ahorrar papel, sino buscando mecanismos que hagan más eficiente la colaboración entre las personas (o la gestión del conocimiento, como a algunos les gusta llamar).

Así a la estructura habitual de directores, cargos intermedios, jefes de proyectos, etc. se añaden otros cargos con funciones específicas. De hecho actualmente hay un comité que está identificando nuevos "cargos", con lo que tenemos donde elegir: responsables técnicos, responsables de cuenta, consultor... o los de incipiente creación "especialista" o "facilitador" (familiarmente conocido como mamporrero).

Sin embargo supongo que la cosa será muy muy complicada, pues estoy implicado en un proyecto en el que intervienen varios grupos de trabajo, y había alguna dificultad de competencias (según la dirección, que el resto más o menos lo teníamos claro), y al empezar a hablar el gerente (ajeno a los intríngulis del proyecto) se refiere a mí como "jefe de proyecto", ante mi sorpresa. Dado que, ni de lejos, estoy en esas funciones en ese proyecto le pregunto cuál es la responsabilidad del que todos (casi) creíamos jefe de proyecto, otrogándole en ese momento el cargo de "delegado de la dirección".

Yo ya creo que existen más cargos que personas, pues a partir de ahora ejerceré como "jefe de proyecto" delegando las tareas que lo definen (según el plan de puestos) en el "delegado de la dirección", cargo de recientísima creación (en este momento un par de horas de existencia).

23.5.06

Carlos Alsina

Hoy en día, con permiso de Internet, el medio de comunicación de masas por excelencia es la televisión. Tal es así que a veces parece que lo que no sale en televisión no existe.

Sin embargo, a nivel periodístico, es raro encontrarse con genialidades dentro del medio televisivo, pues o nos encontramos a meros altavoces o a maestros casqueros disfrazados de periodistas.

Las genialidades se encuentran en la prensa escrita o, principalmente, en la radio. Personalmente los locutores de radio me han acompañado a lo largo de la vida mucho más que la televisión, y el último de ellos, a quién dedico este post, es un maestro de la ironía ejerciendo cierta independencia: Carlos Alsina.

Ayer su comentario narrando la actualidad del fin de semana fue absolutamente magnífico. Intento reproducirlo de memoria para dejar constancia de ello:

A nivel internacional la noticia más destacada es el referéndum de independencia de Montenegro, a donde ya están mirando catalanes y vascos, que a falta de otro referente ahora se pretenden fijar en ese Frankestein que fue Yugosalavia.

Las consecuencias pueden ser muy importantes, pues si Europa tiene un país más, habrá un nuevo participante en Eurovisión, con lo que España se va a perder completamente en ese festival. Con lo buenos que somos en deporte y lo mal que vamos en Eurovisión, que nuestras representantes casi recibieron un tomatazo al no poder ganar a unos imitadores del "Señor de los anillos".
Tradicionalmente se dice que es que las votaciones se hacen por intereses políticos, por lo que Inglaterra nunca nos votará por lo de Gibraltar. Ahora nuestros aliados son Andorra y Albania, ¿dónde está ese eje europeo que pretendía Zapatero? ¿dirá el Partido Popular que esto es otra consecuencia de la nefasta política internacional del gobierno?
Claro, que escuchando la retransmisión de Televisión Española se saca otra conclusión: el voto lo determinan los inmigrantes. Así en portugal hay muchos Ucranianos, en Francia muchos turcos y en España muchos rumanos. Eso sí, sorprende es que haya tanta inmigración española en Albania.
Lo que hemos descubierto, además, es que hay mucha inmigración finlandesa por todas partes, que es muy discreta y no se deja ver, salvo cuando cantan en Eurovisión."

22.5.06

El código da Lordi

Este fin de semana ha dado que hablar de un par de cosas: Eurovisión y el "Código Da Vinci".

El revuelo que ha causado el estreno de la película sólo se explica, desde mi punto de vista, porque algunos le otorgan más credibilidad que a otros clásicos del cine de investigación, como Star Wars, Blancanieves o Garganta profunda (bueno, esta sí que era de investigación, pues usaba el método empírico).

Siguiendo esta corriente de simbología que desvela los grandes misterios de la humanidad hay quién ya ha sacado conclusiones: el anticristo se está difundiendo para acabar con el mundo. ¿Que no? Pues esa es la explicación que le dan algunos al hecho que el grupo Lordi haya ganado Eurovisión.

En esta ocasión, dado el margen final, está claro que no valían los votos de los vecinos, así que la influencia del anticristo es evidente. No tiene nada que ver en que fueran los que mejor tocaran de lejos, que fueran realmente originales y que no desafinaran (tal y como está el festival eso ya tiene que sumar mucho).

Y es que nadie me podrá discutir que es el anticristo quién está detrás de todo esto cuando la gente se escandaliza por "El Código Da Vinci" y no por películas como "Syriana".

19.5.06

Quiero que me guste el fútbol

Hacía bastante que no veía un partido de fútbol completo por la tele, pero ante las ganas de sofá que tenía, y con la excusa de que era un final, desconecté hasta la neurona de la PlayStation para pasar dos horas viendo a 22 tipos que cobran una pasta gansa por correr en calzoncillos boxer detrás de un pellejo de cuero hinchado.

La práctica de cualquier deporte me gusta (no he probado el curling, pero seguro que también lo disfrutaría), pero en la tele sólo me resultan entretenidos los resultados (por aquello de la pasión por las estadísticas que tenemos los españoles).

Sin embargo tras acabar el partido la gente se lanzó a la calle desbordada de alegría. Si esto, en sí mismo, es algo complicado de entender (alegrarse con algo con lo que te identificas es razonable, pero salir a la calle a exhibir tu euforia cuando al día siguiente vas a seguir siendo el mismo currante de siempre sin que nada en tu vida cambie...) aún no salgo de mi asombro cuando escuché la celebración en las calles de la ciudad en que vivo, a más de 1000 Kilómetros de Barcelona (no me creo que en Málaga haya tanta inmigración procedente de la Ciudad Condal).

Sin embargo, y dado que los momentos de alegría desbordada que nos da la vida son escasos, no puedo dejar de envidiar a aquellos que son capaces de desbordar su euforia por algo, que en el extremo negativo, tampoco afecta a sus vidas. Es una inversión de poco riesgo: si ganas eres el más feliz del mundo, si pierdes te conveces de aquello de "sólo es un deporte".

Definitivamente querría que me gustara el fútbol, que además esa fuera mi principal preocupación en la vida... y que el día después de las celebraciones siempre fuera festivo (sino no vale).