6.4.05

Personajes ilustres

"Juan Pablo II, El Grande", así se nombraba al Papa para anunciar su muerte. Pero surge la pregunta: ¿es realmente grande?

Que un personaje se convierta en histórico sólo puede ser determinado por la propia historia, por el paso del tiempo.

Una buena película se convierte en obra maestra si vista cincuenta años después, por ejemplo, sigue siendo buena y sin haber perdido actualidad. Sin embargo con las personas no se puede hacer esa evaluación pues no se las puede revivir para comprobar si también serían grandes en la época actual.

Se puede baremar la grandeza de un personaje comprobando a qué edad están destinados los libros de texto donde se mencionan el nombre y la obra del personaje en cuestión. A menor edad mayor importancia.

Hay que tener en cuenta que en distintas culturas (o países) estas menciones cambian, pero sacando el factor común se tendría a los personajes realmente gigantescos.


Ilustraré mi exposición con ejemplos de físicos universales.
- Lorentz: Un tipo que planteaba ecuaciones fundamentales para la teoría de la relatividad, uno de los grandes, pero mencionado sólo a nivel universitario (hay que ser mayor de edad para conocerlo).
- Copérnico: Este ya suena más, aunque no está tan claro que es lo que hizo, quizás porque la física de la secundaria no se dos daba bien. En cualquier caso es más influyente que Lorentz.
- Newton: Al decirle este nombre a cualquier niño sabe relacionarlo con la ley de la gravedad... uno de los realmente grandes.


Siguiendo este razonamiento podemos intentar buscar a algunos personaje mencionados en los libros de parvulario de varias culturas. El factor común lo tenemos en la religión: Jesucristo, Buda y Mahoma... estos tres sí organizaron una buena movida.



PD: Lo que más me gusta de esta teoría es comprobar que dentro de unos años nadie se acordará de quién era Belén Esteban, Tamara, Paco Porras... pues ningún futuro editor podría contar qué hicieron (la verdad es que tampoco ninguno actual).

1 comentario:

Kaloni dijo...

Y también es verdad que la historia las más de las veces se escribe con renglones torcidos. Y según a que intereses sirva o a que nación pertenezca, uno será grande o no. Por poner un pequeño ejemplo, Fray Luis de León, en su día, ya intuía la importancia de la velocidad de la luz y la relatividad. Ya pensaba, la criatura, que pudiese estar en algún rincón del universo, alguien viendo el resplandor de los escudos de Alarico entrando en Roma. Y ahí está.
Un saludo.